Un miembro de la expedición científica sudafricana en la base SANAE IV, en la Antártida, fue sometido a evaluación psicológica tras presuntamente agredir y acosar sexualmente a sus compañeros. Según un informe del periódico Sunday Times, el acusado amenazó de muerte al líder de la base, lo que generó temor entre el equipo. Un correo electrónico enviado a las autoridades denunciaba la gravedad de la situación y pedía ayuda urgente.
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La expedición permanecerá en la Antártida durante 13 meses, enfrentando el invierno antártico y seis meses de oscuridad
El Ministerio de Medio Ambiente de Sudáfrica confirmó que la agresión fue reportada el 27 de febrero y que se realizaron mediaciones remotas para calmar la situación. El agresor, quien mostró remordimiento y escribió una disculpa formal, está cooperando con la investigación. Sin embargo, las identidades de los involucrados no fueron reveladas.
Este caso recuerda el testimonio de Liz Monahon, investigadora estadounidense que en 2021 sufrió acoso y amenazas de un compañero con antecedentes en Nueva Zelanda.
Las agresiones en expediciones antárticas no son aisladas: un informe reveló que el 59% de las mujeres del programa estadounidense sufrieron acoso o agresión en sus misiones.
El equipo sudafricano, compuesto por nueve miembros, permanecerá en la base durante 13 meses, enfrentando el invierno antártico y seis meses de oscuridad. Ubicada en Queen Maud Land, la estación se encuentra a más de 4 mil kilómetros de Sudáfrica, con la próxima visita programada para diciembre. Debido a las condiciones climáticas extremas, no se prevé evacuar a nadie.
Los investigadores fueron evaluados antes de la expedición para asegurar su capacidad de afrontar el aislamiento, pero la convivencia prolongada en ambientes hostiles ha causado incidentes previos. En 2017, un conflicto en otra expedición sudafricana terminó con un investigador destruyendo la habitación de un colega con un hacha por un triángulo amoroso.
El estrés y el confinamiento parecen ser factores recurrentes en estos episodios, evidenciando la necesidad de mejores protocolos de seguridad y apoyo psicológico.
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