Los incendios forestales de Palisades y Eaton, que devastaron más de 14 mil hectáreas en Los Ángeles y cobrado la vida de más de dos docenas de personas, no pueden atribuirse exclusivamente a causas naturales.
Un nuevo informe del grupo World Weather Attribution (WWA) demuestra que el cambio climático ha incrementado en un 35% la probabilidad de que ocurran incendios como estos en comparación con épocas preindustriales.
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El cambio climático ha incrementado en un 35% la probabilidad de que ocurran incendios como en Los Ángeles
El informe, realizado por más de 30 científicos internacionales, señala que la escasez de lluvias, la sequedad de la vegetación y los fuertes vientos invernales de Santa Ana crearon las condiciones perfectas para una catástrofe.
Según Park Williams, hidroclimatólogo de la Universidad de California en Los Ángeles, “se daban todas las condiciones para que se produjera una catástrofe”.
Además, el fenómeno del latigazo hidroclimático —alternancia extrema entre lluvias intensas y sequías prolongadas— ha agravado la situación.
Las lluvias excepcionales de los dos últimos inviernos propiciaron un crecimiento excesivo de vegetación, que al secarse se convirtió en combustible para el fuego.
La WWA ha identificado un aumento alarmante de fenómenos extremos relacionados con el cambio climático.
En 2024, atribuyó más de 3 mil 700 muertes a su impacto global. Y para el año 2100, de no reducirse las emisiones, los incendios como los de Los Ángeles podrían ser un 80% más probables.
Mientras las llamas arrasan zonas urbanas y rurales, expertos advierten que reconstruir sin adaptarse al nuevo contexto climático solo asegura una repetición de la tragedia.
Como concluyó Williams, “estas comunidades no pueden reconstruirse de la misma manera, porque el riesgo no desaparecerá”.
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