Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open revela que la exposición temprana al ozono, un contaminante atmosférico común, puede aumentar significativamente el riesgo de asma y sibilancias en niños pequeños.
Investigadores del Departamento de Ciencias de la Salud Ambiental y Ocupacional de la Universidad de Washington analizaron los datos de más de 1,100 niños en seis ciudades de Estados Unidos.
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El estudio también mostró que la relación entre el ozono y el asma es más clara cuando las concentraciones de partículas finas en el aire son medias o altas
Encontraron que un incremento de tan solo 2 partes por mil millones en los niveles de ozono durante los primeros dos años de vida se asocia con un aumento del 31% en el riesgo de asma y del 30% en el riesgo de sibilancias entre los 4 y 6 años de edad.
«Es un hallazgo desconcertante», afirmó Logan Dearborn, autor principal del estudio. Aunque el riesgo no se mantuvo en edades de 8 y 9 años, los investigadores destacan la importancia del impacto temprano en la salud y el bienestar de las familias.
El ozono se forma cuando la luz solar interactúa con emisiones de vehículos, plantas industriales y otras fuentes, siendo uno de los contaminantes que más frecuentemente supera los estándares de calidad del aire en EE. UU.
El estudio también mostró que la relación entre el ozono y el asma es más clara cuando las concentraciones de partículas finas en el aire son medias o altas, lo que sugiere una interacción entre distintos contaminantes.
Estos resultados subrayan la necesidad de revisar las políticas de regulación ambiental. Actualmente, las normativas en EE. UU. se enfocan en exposiciones a corto plazo, pero los expertos sugieren considerar también los efectos acumulativos a largo plazo del ozono en la salud infantil.
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