Según un estudio de Milanuncios y la consultora Mazinn, el 87% de los jóvenes de entre 18 y 29 años compra ropa de segunda mano, y 9 de cada 10 se muestran preocupados por el impacto ambiental de sus decisiones de compra.
Sin embargo, esta preocupación no siempre se traduce en acciones coherentes. El 38% de los encuestados reconoce consumir en plataformas de “fast consumption” varias veces al año, y solo un 25% se considera realmente concienciado con la sostenibilidad.
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Además de comprar ropa de segunda mano, la generación Z también muestra preocupación por el impacto ambiental de sus decisiones de compra.
El ahorro es la principal motivación para adquirir productos de segunda mano, seguido del acceso a artículos únicos o inasequibles de otra manera.
Las categorías más populares son ropa, tecnología, libros y videojuegos, con un gasto medio anual de hasta 168 euros.
Además, la tendencia nostálgica por la moda noventera y los objetos vintage ha revalorizado el mercado de artículos usados.
Pese a ello, los hábitos de consumo de esta generación oscilan entre la conciencia ecológica y la comodidad del consumo rápido.
Las redes sociales también juegan un papel relevante: el 43% se siente influenciado por lo que ve en ellas, y muchos trasladan estos comportamientos a sus familias.
Las principales barreras al consumo de segunda mano siguen siendo la higiene, la calidad y la imposibilidad de probar los productos.
Aun así, el modelo de consumo responsable continúa ganando terreno entre los jóvenes, aunque aún quede camino por recorrer para cerrar la brecha entre lo que piensan, sienten y hacen.
Como afirma Iñigo Vallejo, portavoz de Milanuncios: “Hay que escuchar y entender a esta generación para ayudarles a resolver las tensiones que viven al consumir”.
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