Con el sonido de las sirenas en el puerto de Niza, la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3) llegó a su fin, dejando una oleada de compromisos globales y una renovada esperanza para la protección marina.
Más de 170 países aprobaron una declaración política conjunta bajo el lema Nuestro océano, nuestro futuro: unidos para una acción urgente.
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Se espera proteger el 30% de los océanos para 2030.
Organizada por Francia y Costa Rica, la cumbre reunió a más de 15 mil participantes, incluidos 60 jefes de Estado, y cerró con el lanzamiento del Plan de Acción de Niza: una hoja de ruta con más de 800 compromisos voluntarios.
Estos incluyen desde financiación para conservación hasta avances legislativos como la ratificación del Tratado de Alta Mar (BBNJ), que alcanzó ya 50 de las 60 ratificaciones necesarias.
Entre los anuncios destacados, la Comisión Europea comprometió mil millones de euros a favor de los océanos, mientras que la Polinesia Francesa declaró su intención de crear la mayor zona marina protegida del mundo.
España anunció cinco nuevas áreas marinas protegidas, y una coalición liderada por Panamá y Canadá se enfocará en reducir la contaminación acústica submarina.
A pesar del ambiente de unidad, las tensiones no faltaron. Los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo exigieron mayor atención a los daños irreversibles del cambio climático, y se renovaron los llamados a una moratoria sobre la minería en aguas profundas, aún sin consenso.
“Las olas del cambio se han formado”, afirmó Li Junhua, alto funcionario de la ONU. El enviado especial Peter Thomson subrayó que la verdadera prueba será lo que ocurra después de Niza, con la mirada puesta en la próxima cumbre de 2028 y la ambiciosa meta de proteger el 30% de los océanos para 2030.
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