El tráfico vehicular no solo contamina los pulmones, también podría estar afectando el cerebro humano. Así lo sugieren recientes estudios liderados por Anthony Wexler, director del Centro de Calidad del Aire de la Universidad de California en Davis, quien advierte sobre la posible relación entre la exposición prolongada a contaminantes emitidos por automotores y enfermedades neurológicas como Alzheimer, Parkinson y autismo.
Durante su participación en el ciclo de conferencias Panorama Actual de las Ciencias Atmosféricas y del Cambio Climático, organizado por el Centro de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, Wexler presentó hallazgos preliminares que cuestionan la eficacia de las actuales normas sobre partículas menores a 2.5 micras (PM2.5).
Estas regulaciones podrían no ser suficientes para prevenir daños al sistema nervioso.
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Los vínculos entre el tráfico vehicular y la aparición de Alzheimer.
En los experimentos realizados, ratones fueron expuestos a concentraciones de contaminantes similares a las registradas en entornos urbanos.
Los resultados mostraron alteraciones en su comportamiento, inflamación cerebral y cambios en la conectividad neuronal, síntomas asociados con trastornos neurodegenerativos.
Uno de los aspectos más preocupantes es el vínculo entre altos niveles de contaminación por tráfico (TRAP, por sus siglas en inglés) y la aparición de Alzheimer.
Según Wexler, esta enfermedad, que representa el 70% de los casos de demencia, tiene mayor prevalencia en hombres y en personas que viven cerca de vías con intenso flujo vehicular.
Actualmente, el especialista colabora con el ICAyCC en un proyecto respaldado por la UNAM para desarrollar tecnología que permita medir con precisión los contaminantes, incluyendo metales pesados.
Este esfuerzo busca comprender mejor cómo el entorno urbano impacta la salud neurológica y destacar la urgencia de establecer políticas más estrictas de calidad del aire.
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