La contaminación de neumáticos se ha convertido en un problema creciente y poco visible. Cada vez que un automóvil circula, acelera o frena, libera diminutas partículas de caucho que terminan en el aire, el agua y el suelo.
Estos fragmentos, de entre 2,5 y 40 micrómetros, forman parte de la contaminación por microplásticos y representan hasta el 40% del total presente en el medio ambiente, según investigadores suizos.
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La contaminación de neumáticos: Un problema creciente y poco visible
Un neumático medio pierde alrededor de cuatro kilos de material durante su vida útil, y se estima que seis millones de toneladas de estas partículas llegan cada año a la naturaleza.
Mientras las emisiones de escape se han reducido, la contaminación por neumáticos ha aumentado debido al uso de vehículos más grandes y potentes.
El problema preocupa a científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), donde el ingeniero ambiental Florian Breider lidera experimentos para medir los efectos de estos compuestos en organismos acuáticos.
Aunque no se ha demostrado toxicidad aguda en especies como la trucha arcoíris, los riesgos a largo plazo siguen siendo inciertos.
Una sustancia en particular genera alarma: la 6PPD-quinona, derivada de un aditivo común en neumáticos.
Este compuesto fue vinculado en 2020 con la muerte masiva de salmones en Estados Unidos y posteriormente detectado en cultivos de lechuga en Austria y en muestras de orina en poblaciones del sur de China. Los expertos advierten que su potencial efecto en la salud humana requiere atención urgente.
Los fabricantes de neumáticos, agrupados en el Tire Industry Project, reconocen la necesidad de más investigación.
Sin embargo, aún no existe consenso sobre la magnitud real del problema. Lo cierto es que estas partículas invisibles ya circulan por aire, ríos y mares, con un impacto ambiental que apenas empezamos a comprender.
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