Cada 19 de agosto se conmemora el Día Internacional del Orangután, una fecha que busca visibilizar la crítica situación de estos grandes primates, cuya población se ha reducido en dos tercios en los últimos 100 años.
Habitantes de los bosques tropicales de Borneo y Sumatra, los orangutanes enfrentan su mayor amenaza: la deforestación causada por la explotación maderera, los incendios, la expansión agrícola y el cultivo de palma aceitera.
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Más allá de su vulnerabilidad, los orangutanes poseen un papel ecológico vital.
De los 300 mil ejemplares que existían hace un siglo, hoy apenas sobrevive un tercio. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se contabilizan 104 mil 700 orangutanes de Borneo, 13 mil 800 de Sumatra y solo 800 tapanulis en la región de Batang Toru, Indonesia.
Todas estas especies están clasificadas como “En Peligro Crítico” debido a su baja tasa reproductiva: las hembras solo tienen una cría cada tres a cinco años.
Más allá de su vulnerabilidad, los orangutanes poseen un papel ecológico vital. Conocidos como los “jardineros del bosque tropical”, son responsables de dispersar semillas de cientos de especies vegetales, garantizando la regeneración de los ecosistemas.
Su desaparición supondría no solo la pérdida de uno de los animales más inteligentes y cercanos al ser humano —con los que compartimos el 96,4% del ADN—, sino también el deterioro irreversible de las selvas que habitan.
Organizaciones ambientales llevan más de cinco décadas impulsando acciones de conservación, como corredores ecológicos que conectan poblaciones aisladas, áreas protegidas, centros de rehabilitación y campañas contra el comercio ilegal.
Además, iniciativas internacionales como el Reglamento Europeo de Deforestación Importada buscan reducir el impacto del consumo en estos hábitats.
El Día Internacional del Orangután es un llamado urgente a la acción: sin medidas de protección efectivas, estos emblemáticos primates podrían extinguirse en apenas tres décadas.
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