España atraviesa una crisis sin precedentes: mientras combate incendios forestales que ya han devorado más de 411 mil hectáreas y mantienen 14 focos activos, enfrenta la ola de calor más intensa desde que existen registros, en 1961.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) informó que la reciente ola, entre el 3 y el 18 de agosto, alcanzó una anomalía térmica de 4,6 ºC, superando el récord de 2022.
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España, entre ola de calor historia e incendios devastadores
Además, los primeros veinte días de agosto de 2025 han sido los más cálidos en más de seis décadas. El organismo atribuye esta intensificación al cambio climático y advierte: “La tendencia hacia veranos más extremos es clara. Las claves: adaptación y mitigación”.
El fuego ha golpeado con especial dureza a Galicia, donde se han perdido cerca de 90 mil hectáreas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).
Aunque la directora general de Protección Civil, Virginia Barcones, aseguró que el escenario “mejora lentamente”, pidió no bajar la guardia, recordando que los equipos llevan más de 15 días de combate agotador.
Más allá de las llamas, los expertos alertan sobre un enemigo invisible: el humo. Cargado de partículas tóxicas, puede disparar el riesgo de infartos, ictus, infecciones respiratorias y partos prematuros, con efectos que persisten semanas o incluso años.
“Con el nivel actual de incendios, más de media España está expuesta a niveles peligrosos de contaminantes, incluso en zonas sin fuegos”, explicó Carlos Baeza, neumólogo ambiental de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.
Las autoridades recomiendan seguir de cerca la calidad del aire, evitar actividades al aire libre y usar mascarillas FFP2 o N95 para protegerse.
El humo, compuesto por hollín, ceniza y partículas finas PM2,5, puede recorrer cientos de kilómetros, convirtiendo esta catástrofe en un problema de alcance nacional.
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