Un nuevo informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el calor extremo está teniendo un impacto “serio” en la salud y la productividad de la población trabajadora a nivel global.
Según el documento, presentado este viernes, alrededor de 2 mil 400 millones de trabajadores en todo el mundo están expuestos a temperaturas excesivas, lo que provoca más de 22,85 millones de lesiones anuales.
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No es solo alertar el calor extremo, también es pedir que paguen los responsables.
El estudio, considerado la primera actualización relevante sobre este fenómeno desde 1969, concluye que la productividad física y mental disminuye entre un 2% y un 3% por cada grado que supera los 20 ºC.
Además, subraya que el calor laboral no solo genera incomodidad, sino que puede ser mortal, aumentando el riesgo de insolación, deshidratación y enfermedades renales o neurológicas.
En paralelo, organizaciones ecologistas han exigido que las corporaciones de combustibles fósiles asuman responsabilidades económicas frente al daño que generan.
“Es indignante que los máximos responsables de la crisis climática sigan obteniendo beneficios millonarios mientras trabajadores en todo el mundo sufren olas de calor e incendios forestales”, denunció Rebecca Newsom, responsable de la campaña Stop Drilling, Start Paying.
El movimiento ecologista impulsa iniciativas como el Pacto “Quien Contamina Paga”, que reclama a gobiernos y organismos internacionales gravar con impuestos extraordinarios a compañías petroleras, gasísticas y carboníferas.
Los fondos recaudados deberían destinarse a medidas de adaptación como refugios climáticos, zonas de sombra y compensaciones por pérdidas y daños.
Mientras los efectos de la crisis climática se intensifican —con sequías, incendios y olas de calor cada vez más frecuentes—, la demanda es clara: que la industria fósil financie la transición y la protección de quienes hoy trabajan en la primera línea del desastre.
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