Vie. Mar 6th, 2026

La contaminación lumínica prolonga los cantos de las aves hasta una hora más

La contaminación lumínica, un problema ambiental cada vez más visible en las ciudades modernas, no solo borra las estrellas del cielo, sino que también altera el comportamiento de las aves.

La contaminación lumínica, un problema ambiental cada vez más visible en las ciudades modernas, no solo borra las estrellas del cielo, sino que también altera el comportamiento de las aves.

Un reciente estudio publicado en la revista Science revela que la exposición excesiva a la iluminación artificial nocturna está provocando que distintas especies de aves prolonguen sus cantos hasta 60 minutos más de lo habitual.

Lee también: Seguridad hídrica en México exige innovación y mayor colaboración: Daniel Madariaga Barrilado

Este hallazgo representa la primera evidencia global de cómo la contaminación lumínica prolonga los cantos de las aves en diferentes especies, estaciones y regiones.

La investigación, realizada por los científicos estadounidenses Brent Pease y Neil Gilbert, analizó 2,6 millones de observaciones de vocalizaciones al amanecer y 1,8 millones de registros al atardecer de 580 especies de aves diurnas en más de 7.800 ubicaciones alrededor del mundo.

Los datos, recogidos gracias al proyecto de ciencia ciudadana BirdWeather y procesados mediante algoritmos de aprendizaje automático, muestran que las aves ajustan sus patrones de canto cuando el cielo permanece iluminado artificialmente.

Los expertos señalan que las aves son especialmente vulnerables a este fenómeno por la sensibilidad de sus ojos y sus hábitos de anidación y migración.

La contaminación lumínica interfiere con sus ritmos circadianos, fundamentales para regular comportamientos como la alimentación, la migración o la reproducción.

Según los resultados, especies con ojos más grandes, nidos abiertos o en periodo reproductivo son las más afectadas.

Este hallazgo representa la primera evidencia global de cómo la luz artificial prolonga los cantos en diferentes especies, estaciones y regiones.

Sin embargo, los investigadores advierten que aún falta conocer si este cambio repercute directamente en la supervivencia y reproducción de las aves, lo que podría tener consecuencias para la biodiversidad.

Ante esta situación, especialistas subrayan la urgencia de diseñar políticas que regulen el uso de iluminación artificial en las ciudades, así como fomentar la conciencia ciudadana sobre el valor de proteger la noche.

Reducir la luz innecesaria no solo devolvería el cielo estrellado, sino que también contribuiría a preservar el equilibrio de los ecosistemas.

Lee también: El cambio climático convierte al dengue y la chikungunya en amenazas europeas

Related Post