Vie. Mar 6th, 2026

Los ríos voladores del Amazonas se están secando por la deforestación

El Amazonas, uno de los mayores reguladores climáticos del planeta, enfrenta una amenaza silenciosa que ya está alterando el ciclo de lluvias en Sudamérica: la interrupción de los llamados “ríos voladores”.

El Amazonas, uno de los mayores reguladores climáticos del planeta, enfrenta una amenaza silenciosa que ya está alterando el ciclo de lluvias en Sudamérica: la interrupción de los llamados “ríos voladores”.

Estos flujos invisibles de vapor de agua, que nacen sobre el Atlántico y son impulsados por los vientos hacia el interior del continente, riegan selvas, campos agrícolas y abastecen de agua a millones de personas. Hoy, la deforestación masiva está rompiendo ese sistema natural.

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El Amazonas enfrenta una amenaza silenciosa: la interrupción de los llamados “ríos voladores”.

Un nuevo análisis del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) advierte que la pérdida de árboles está reduciendo drásticamente la humedad que viaja hacia el suroeste amazónico, agravando sequías en Perú, Bolivia y Brasil. Según el investigador Matt Finer, “si talas demasiada selva, las lluvias dejan de llegar a donde deben ir”.

Los impactos ya son visibles: represas hidroeléctricas con niveles críticos de agua, cultivos marchitos y comunidades indígenas cuyos calendarios agrícolas y de pesca se han vuelto impredecibles.

La científica Corine Vriesendorp, de Amazon Conservation, afirma que los dos últimos años han sido los más secos registrados en la región.

El riesgo es mayor en la estación seca, cuando los ríos voladores cruzan zonas altamente deforestadas del sur de Brasil.

Allí, la expansión ganadera, agrícola y de carreteras, como la polémica BR-319, está debilitando el “bombeo” natural de humedad que sostiene la selva.

El científico brasileño Carlos Nobre alerta que si la deforestación supera el 20 al 25%, el Amazonas podría cruzar un punto de no retorno y transformarse en sabana. Hoy ya se ha perdido un 17% del bosque.

La solución, coinciden los expertos, pasa por la deforestación cero, la restauración a gran escala y la cooperación regional.

“Perú depende de Brasil, y Brasil de sus vecinos. Solo unidos podremos salvar los ríos del cielo”, concluye Vriesendorp.

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