Vie. Mar 6th, 2026

Minería en aguas profundas: un riesgo oculto para la cadena alimentaria marina

La minería en aguas profundas, aún en fase experimental pero cada vez más cercana a convertirse en realidad, podría alterar de forma significativa la base de la cadena alimentaria marina.

La minería en aguas profundas, aún en fase experimental pero cada vez más cercana a convertirse en realidad, podría alterar de forma significativa la base de la cadena alimentaria marina.

Así lo advierte un estudio de la Universidad de Hawái, cuyos resultados fueron publicados en Nature Communications, tras analizar agua y desechos generados durante una prueba de minería submarina realizada en 2022.

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¿En qué consiste la minería en aguas profundas?

Este tipo de explotación consiste en perforar el fondo marino para extraer nódulos polimetálicos ricos en minerales esenciales como cobre, hierro y zinc, elementos clave para la fabricación de vehículos eléctricos, tecnología y equipamiento militar.

Aunque todavía no existe minería comercial a gran escala, varios países —incluidos algunos de América Latina— evalúan el potencial de esta actividad ante la creciente demanda de minerales estratégicos.

En México, por ejemplo, una empresa estadounidense ha mostrado interés en extraer fósforo frente a las costas de Baja California Sur.

El estudio se centró en la llamada “zona crepuscular” del Pacífico, ubicada entre los 200 y mil 500 metros de profundidad.

Allí, los investigadores detectaron que los desechos liberados tras extraer los nódulos —una mezcla de agua, sedimentos y tierra del fondo oceánico— generan una pluma de partículas que coincide en tamaño con el alimento habitual del zooplancton.

Esto significa que organismos diminutos, desde camarones de menos de dos milímetros hasta pequeños peces de cinco centímetros, podrían ingerir estas partículas sin valor nutricional, descritas por el autor principal, Brian Popp, como “comida chatarra”.

El riesgo es mayor de lo que parece: alrededor de la mitad del zooplancton del océano habita en esa zona, y de su salud depende el 60% del micronekton, base alimentaria de especies comerciales como el atún y el mahi mahi.

Para los investigadores, existen alternativas como el reciclaje de baterías o el aprovechamiento de relaves mineros, que podrían evitar impactos irreversibles.

Como advirtió el coautor Michael Dowd, si la actividad se expande durante años, “el efecto podría extenderse por toda la región”.

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