Vie. Mar 6th, 2026

La pérdida de bosques en Centroamérica pone en riesgo a millones de aves migratorias, advierte estudio científico

La pérdida de bosques en Centroamérica pone en riesgo a millones de aves migratorias, advierte estudio científico.

Millones de aves migratorias enfrentan un riesgo creciente por la pérdida acelerada de bosques en América Central, una región clave para su supervivencia y para el equilibrio ecológico del continente.

Un estudio impulsado por la Wildlife Conservation Society y el Laboratorio de Ornitología de Cornell analizó más de dos mil millones de registros de la plataforma eBird y concluyó que cinco grandes bosques funcionan como corredores indispensables para docenas de especies que se reproducen en América del Norte y pasan el invierno en América Latina y el Caribe.

Los sitios identificados son la Selva Maya, la Moskitia, Indio Maíz-Tortuguero, La Amistad y el Darién, que abarcan territorios desde el sur de México hasta el norte de Colombia.

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Sin cooperación internacional y apoyo a comunidades locales, millones de aves migratorias podrían desaparecer.

Estos ecosistemas sostienen entre el diez y el cuarenta y seis por ciento de las poblaciones mundiales de cuarenta especies migratorias, lo que demuestra su relevancia estratégica para la conservación.

Un caso emblemático es la reinita cerúlea, cuya población ha caído setenta por ciento desde mil novecientos setenta.

Según Viviana Ruiz Gutiérrez, coautora del estudio, más del cuarenta por ciento de su población mundial depende de estos bosques durante la migración de primavera.

La investigación también reveló la estrecha conexión con regiones de reproducción como el noreste de Estados Unidos, Canadá, los Apalaches y el delta del Misisipi.

Sin embargo, estos bosques han perdido entre cinco y treinta por ciento de su superficie desde el año dos mil, principalmente por la expansión de la ganadería ilegal y la deforestación.

Especialistas advierten que sin cooperación internacional y apoyo a comunidades locales, millones de aves podrían desaparecer.

Iniciativas como los viveros comunitarios en la Selva Maya de Guatemala producen plántulas nativas, reforestan pastizales y demuestran que la restauración es posible con financiamiento sostenido, participación social y compromiso ambiental a largo plazo efectivo y solidario.

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