Brasil registró una reducción de 35,4 % en la deforestación de la Amazonía durante los últimos seis meses, alcanzando el nivel más bajo desde que existen sistemas oficiales de monitoreo.
De acuerdo con datos preliminares del Gobierno, entre agosto y enero se perdieron mil 324 kilómetros cuadrados de selva, una cifra considerablemente menor frente a los 2 mil 050 kilómetros cuadrados del mismo periodo del año anterior.
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Brasil reduce la deforestación de la Amazonía, pero aún hay retos.
La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, calificó el descenso como una “fuerte tendencia” a la baja y señaló que el país podría alcanzar la menor tasa anual histórica si se mantiene el ritmo de reducción.
El resultado refuerza la estrategia ambiental impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva desde su regreso al poder en enero de 2023, con el objetivo de erradicar la deforestación para 2030.
El avance es aún más significativo si se compara con el último periodo del gobierno de Jair Bolsonaro, cuando la tala en la Amazonía alcanzó un récord de 4 mil 970 kilómetros cuadrados en el sistema de alertas.
El actual descenso valida los esfuerzos de fiscalización y control implementados por la administración de Lula, que ha colocado la agenda ambiental como uno de sus ejes centrales.
Sin embargo, el panorama no es uniforme en todos los biomas. En el Cerrado, la sabana tropical brasileña, la deforestación disminuyó 5,9 % anual, con mil 905 kilómetros cuadrados afectados.
En contraste, el Pantanal —uno de los humedales más grandes del planeta— registró un aumento de 45,5 % en la tala, alcanzando 294 kilómetros cuadrados en el mismo periodo.
Estos datos evidencian avances importantes en la Amazonía, pero también subrayan los retos persistentes en otros ecosistemas clave.
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