Las lluvias pueden ayudar a recuperar los bosques después de los incendios, pero los episodios intensos también pueden acelerar la degradación del suelo y dificultar la regeneración del ecosistema.
El CREAF destaca que, tras el fuego, la prioridad debe centrarse en proteger el suelo, especialmente en las zonas con mayor pendiente y donde las llamas alcanzaron mayor severidad.
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Aunque muchas especies pueden rebrotar o germinar después del fuego, el suelo necesita mucho más tiempo para recuperarse.
La desaparición de la vegetación deja el terreno expuesto al impacto directo de las gotas de lluvia. Cuando el suelo no logra infiltrar toda el agua, esta circula por la superficie y arrastra sedimentos. Además, los incendios de alta intensidad pueden generar capas que repelen el agua y aumentan la escorrentía.
Este proceso erosivo puede llevarse la capa superficial del suelo, rica en nutrientes y materia orgánica, además de cenizas, semillas y piñones necesarios para la regeneración natural. Los sedimentos también pueden llegar a ríos y embalses, alterar la calidad del agua y favorecer la eutrofización.
Ante este riesgo, los especialistas recomiendan no remover innecesariamente el suelo quemado. Las cenizas aportan minerales y los restos vegetales pueden formar una cubierta natural que reduzca la erosión.
También pueden utilizarse acolchados de paja o astillas y colocar troncos quemados en las pendientes para frenar el agua y retener sedimentos. En determinados lugares, pequeñas barreras o muros de piedra seca cumplen una función similar.
El problema adquiere mayor relevancia ante el aumento de los grandes incendios. Un estudio del CREAF y el CTFC estima que, si continúan las tendencias actuales, la pérdida de suelo forestal en la región mediterránea podría aumentar hasta un 150 % para 2050.
Aunque muchas especies mediterráneas pueden rebrotar o germinar después del fuego, el suelo necesita mucho más tiempo para recuperarse. Por ello, protegerlo durante los primeros meses resulta fundamental para que la naturaleza pueda reconstruir el bosque.
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