Daniel Madariaga Barrilado, experto en sostenibilidad, señaló que reducir el desperdicio alimentario representa una prioridad para construir sistemas de producción y consumo más responsables, ante el creciente desafío de garantizar el acceso equitativo a los alimentos y proteger los recursos naturales.
De acuerdo con un informe de la Red de Bancos de Alimentos de México, el país desperdicia un tercio de los alimentos que produce, equivalente a 38 toneladas por minuto. Esta problemática contrasta con los 28.6 millones de personas que enfrentan carencia alimentaria.
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Daniel Madariaga Barrilado identificó diversas alternativas para transformar la industria alimentaria.
El panorama mundial tampoco resulta alentador. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que un tercio de los alimentos producidos globalmente se pierde o desperdicia. Además, alrededor de 750 millones de personas padecieron hambre durante 2022.
Ante esta realidad, Madariaga Barrilado identificó diversas alternativas para transformar la industria alimentaria. Entre ellas destacó la agricultura vertical y urbana, que aprovecha espacios metropolitanos y tecnologías avanzadas para cultivar productos frescos con menor consumo de agua y suelo, además de reducir las emisiones derivadas del transporte.
También subrayó la importancia del envasado sostenible mediante materiales biodegradables y compostables que sustituyan los empaques plásticos convencionales y disminuyan la generación de residuos.
Asimismo, propuso impulsar las Medidas Ambientales para la Zona Orgánica (MAZO), orientadas a conservar los suelos, proteger la biodiversidad y limitar el uso de químicos y pesticidas en las actividades agrícolas.
Por otra parte, resaltó los Modelos Alimentarios de Biocapacidad Orgánica (MABO), que promueven la agricultura regenerativa, el consumo de productos orgánicos y el aprovechamiento de residuos mediante el reciclaje.
Finalmente, el especialista afirmó que combatir el desperdicio alimentario permite conservar recursos naturales, reducir el impacto ambiental y avanzar hacia sistemas alimentarios más equitativos para las futuras generaciones.
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