En el corazón ártico de Finlandia, los renos están muriendo por algo impensado hace solo unas décadas: el calor.
La región de Laponia, donde estos animales son parte esencial del paisaje y la cultura sami, vive una ola de calor sin precedentes.
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En Laponia, Finlandia, los renos están muriendo por el calor insoportable para ellos
Durante 22 días consecutivos, las temperaturas superaron los 30°C, alcanzando un máximo de 31,7°C, según el Instituto Meteorológico Finlandés. Este fenómeno, el más extremo desde 1961, ha puesto en jaque a una especie adaptada al frío extremo.
“El calor fue insoportable. Los renos no pudieron resistir”, afirmó Anne Ollila, directora de la Asociación de Criadores de Renos.
Aunque no hay cifras oficiales, múltiples muertes han sido confirmadas por golpes de calor y agotamiento.
La fisiología de estos animales no les permite disipar el calor de forma eficiente, y temperaturas superiores a los 25°C los someten a un estrés térmico severo.
El impacto va más allá de las altas temperaturas. Sequías, incendios forestales y un aumento de mosquitos están destruyendo los ecosistemas locales y forzando a los renos a migrar a zonas poco seguras, incluso hacia carreteras.
“El Ártico se está calentando cuatro o cinco veces más rápido que el resto del planeta”, advierte la NOAA, y Europa del Norte encabeza este alarmante cambio.
El futuro es incierto. Criadores contemplan medidas como sombra artificial o reubicaciones, pero el costo ecológico y cultural sería inmenso.
Lo que está ocurriendo en Laponia es más que una crisis climática local: es un recordatorio urgente de que el cambio climático ya está afectando vidas —humanas y animales— en los rincones más remotos del planeta.
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