Un estudio publicado en la revista Science advierte que los episodios de El Niño se han intensificado de forma inusual durante las últimas décadas, una tendencia que podría agravar los fenómenos meteorológicos extremos conforme avance el calentamiento global.
La investigación analizó esqueletos de coral de las islas Galápagos y reconstruyó registros de temperatura correspondientes a los últimos mil años.
Los científicos utilizaron la composición química de los corales, que conserva información sobre las condiciones oceánicas durante su crecimiento, para identificar variaciones asociadas con el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).
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Los científicos señalan que El Niño puede intensificar lluvias, sequías y temperaturas extremas en distintas regiones del planeta.
Los resultados muestran que las oscilaciones relacionadas con ENSO fueron considerablemente menores durante la era preindustrial. El comportamiento comenzó a cambiar a finales del siglo XIX y registró una marcada amplificación durante los últimos 40 años.
El equipo encabezado por Julia Cole, profesora de la Universidad de Michigan, comparó los registros históricos con modelos climáticos y concluyó que el incremento supera lo que podrían explicar únicamente las variaciones naturales.
Según la investigación, el calentamiento provocado por las actividades humanas probablemente contribuye al fortalecimiento del fenómeno.
El estudio calcula que la variabilidad de ENSO en el Pacífico ecuatorial oriental aumentó aproximadamente 36 por ciento respecto a la era preindustrial.
Esta cifra no significa que cada episodio de El Niño sea 36 por ciento más intenso, sino que refleja un incremento de la variabilidad del sistema océano-atmósfera, que incluye tanto El Niño como La Niña.
Actualmente, sus efectos ya afectan zonas de Centroamérica, donde la sequía genera presión sobre comunidades y actividades productivas, mientras Indonesia enfrenta incendios forestales favorecidos por condiciones más secas.
Andrew Dessler, científico climático de la Universidad de Texas A&M, consideró que los hallazgos refuerzan la urgencia de reducir el uso de combustibles fósiles y acelerar la transición hacia energías renovables.
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