Daniel Madariaga Barrilado advirtió que el Greenwashing se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la sustentabilidad, al promover una falsa imagen de responsabilidad ambiental.
El especialista afirmó que esta práctica representa un retroceso en los avances alcanzados y debilita la confianza de los consumidores en las iniciativas ecológicas.
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Daniel Madariaga llamó a establecer un marco regulatorio con criterios claros que identifique y sancione el eco-blanqueo.
El término Greenwashing, acuñado en 1986 por el ecologista Jay Westerveld, describe el uso de estrategias publicitarias que presentan a productos, marcas o empresas como respetuosos con el medio ambiente sin que realmente cumplan con estándares ambientales.
Madariaga explicó que esta práctica ya existía desde la década de 1960 y hoy resurge con mayor fuerza gracias al creciente interés empresarial por adoptar criterios ESG (Environmental, Social and Governance).
El experto señaló que muchas compañías recurren a empaques aparentemente ecológicos, campañas de reciclaje o incorporan palabras como “eco” en sus productos para generar una percepción ambiental positiva, pese a mantener procesos altamente contaminantes.
Según un informe de Planet Tracker, las modalidades más comunes del Greenwashing incluyen etiquetado verde, ecologismo y maquillaje verde.
Además, una encuesta de CGS reveló que casi siete de cada diez consumidores consideran importante la sostenibilidad al comprar y 47% pagaría más por un producto sustentable.
Madariaga recordó que especialistas de la ONU advirtieron durante la COP27 que el Greenwashing dificulta la lucha contra el cambio climático y puede retrasar el objetivo de alcanzar emisiones netas cero para 2050.
Por ello, llamó a establecer un marco regulatorio con criterios claros que identifique y sancione el eco-blanqueo, además de impulsar una adopción auténtica de los criterios ESG basada en compromiso ambiental y no únicamente en intereses comerciales.
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