Los árboles ayudan a reducir el calor en las ciudades, pero su impacto sigue siendo insuficiente en las zonas más pobres y cálidas del planeta, donde las temperaturas extremas representan un riesgo creciente para millones de personas, según un estudio publicado en Nature Communications.
La investigación analizó cerca de 9 mil grandes ciudades mediante datos satelitales, estaciones meteorológicas y modelos informáticos.
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Las ciudades más vulnerables al calor, son las que menos árboles tienen.
Los científicos concluyeron que la cobertura arbórea enfría en promedio 0.15 grados centígrados las áreas urbanas gracias a la sombra y la liberación de vapor de agua. Sin embargo, sin esos árboles, el efecto de isla de calor urbana elevaría la temperatura en 0.31 grados.
El estudio reveló fuertes desigualdades entre ciudades ricas y pobres. Mientras casi 40 por ciento de las urbes de países desarrollados obtiene un enfriamiento superior a 0.25 grados gracias a sus árboles, apenas 9 por ciento de las ciudades en naciones de bajos ingresos alcanza ese nivel.
En ciudades como Dakar, Yeda, Kuwait y Amán, la escasa cobertura vegetal prácticamente no ofrece alivio térmico a más de 15 millones de habitantes.
En contraste, Berlín, Atlanta, Seattle y Sídney destacan por sus amplias áreas verdes. Atlanta, por ejemplo, cuenta con un dosel arbóreo que cubre 64 por ciento de su superficie.
Rob McDonald, autor principal del estudio, advirtió que las ciudades más vulnerables son precisamente las que menos árboles tienen.
Jonathan Overpeck, decano de medio ambiente de la Universidad de Michigan, subrayó que plantar árboles ayuda, pero no resolverá el cambio climático sin abandonar los combustibles fósiles y acelerar el uso de energías renovables.
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